Iglesia Católica Reformada de Venezuela

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Historia de la Iglesia Anglicana

La historia de la Iglesia Anglicana tiene sus orígenes en las Islas Británicas. Durante los primeros siglos de cristianismo, la expansión misionera fue notable, por lo que se supone que algunos de estos misioneros llegaron a esa parte del mundo y plantaron le fe cristiana. Son muy reconocidos santos ingleses e irlandeses de este tiempo, entre los cuales destacan el venerable Beda quien fue, además, el autor de la primera historia eclesiástica de estas tierras. Su obra describe excelentemente cuán fuerte fue la Iglesia allí en el período celta. También dan fe de ello notables edificios religiosos que nos muestran la espiritualidad de aquellos tiempos.
Luego vinieron las invasiones de los vikingos y otras oleadas de pueblos paganos, que con sus asaltos y ataques replegaron a los cristianos hacia las zonas montañosas del país. El Papa Gregorio el Grande escuchó en Roma de las vicisitudes de los cristianos en Inglaterra, lo que lo motivó a enviar a un monje llamado Agustín a tratar de convertir a los paganos. Agustín desembarcó en las costas de Kent en el año 597 y logró convertir al rey Ethelberto quien ya había escuchado el Evangelio por estar casado con una princesa cristiana franca llamada Berta. Como se estilaba en esa época, con él se convirtió el reino, y Agustín y sus monjes continuaron su trabajo misionero. Muy pronto se dieron cuenta que había una fuerte reminiscencia cristiana del período anterior a su llegada, y que mucho se parecía a la suya, con excepción de la fecha para celebrar la Pascua. No fue fácil para él implantar el uso de la Iglesia de Roma y la autoridad de su obispo, el Papa. Finalmente, en el Sínodo de Whitby del año 615 se resolvió la unión.
Hasta el siglo XVI, la Iglesia de Inglaterra continuó unida a la de Roma. Luego, durante el movimiento de la Reforma Religiosa iniciada por Martin Lutero, encontró la ocasión de separarse de Roma nuevamente, lo que sucedió durante el reinado de Enrique VIII. Aunque no fue sino bajo el reinado de Isabel I que se consolidaron la fe y la práctica de la Iglesia en Inglaterra, con el establecimiento de su liturgia en el libro de Oración Común. Fue Tomas Cranmer, Arzobispo de Cantorbery, quien luego de entrar en contacto con teólogos luteranos, dispuso reformar doctrinalmente a la Iglesia de Inglaterra y nos dio la obra litúrgica más grande de todos los tiempos:  el Libro de oración Común.
La reforma inglesa conservó la tradición y el orden católicos, el gobierno de la iglesia mediante los obispos, quienes mantuvieron la línea de sucesión apostólica, y estableció claramente el principio de la suficiencia de la Sagrada Escritura como fuente inspirada por Dios para discernir el camino de la salvación, tal y como lo había propuesto primeramente en Alemania el Doctor Martin Lutero.

La Iglesia Anglicana mantuvo la fe católica contenida en la Biblia, los Credos y en los cuatro primeros Concilios generales.
Restauró la doctrina de la supremacía de la Sagrada Escritura en todas las cuestiones de doctrina y conducta, e instó a los fieles a leer la Biblia en lenguas vernáculas.
Restauró la práctica católica de ofrecer el culto en una lengua comprensible por el pueblo. (Recuérdese que el papa Alejandro VII (1667) prohibió bajo pena de excomunión la traducción del misal. La misa se celebró en latín hasta los años sesenta del siglo veinte).
Restauró el orden católico de ofrecer a los laicos la comunión bajo las dos especies de pan y vino. Instó a los fieles a comulgar con frecuencia.
Se había retenido el triple orden del ministerio: obispos, presbíteros y diáconos. También se conservó la sucesión de los obispos desde los tiempos apostólicos. Se retuvo el orden litúrgico del año cristiano aunque simplificado.
Se rechazó la supremacía del papa tal como se había desarrollado desde los días de Gregorio VII. Se rechazaron las ideas medievales posteriores sobre el purgatorio, las indulgencias y los méritos de los santos.
Esta fue una reforma tan moderada que en ella se adelantó a la misma Iglesia Católica Romana en cuatrocientos años. Efectivamente, habría que esperar al Concilio Vaticano II (1962-65) para que Roma admitiera muchos de los cambios establecidos por la Iglesia Anglicana en el siglo XVI.
  Hoy día la Iglesia Católica Reformada de Venezuela , Rito Anglicano se considera heredera de esa reforma al aceptar sin ninguna reserva  los principios que dieron lugar a esa renovación eclesial como también al recibir el episcopado histórico que se remonta a los obispos de la Iglesia de Inglaterra del siglo XVI y a los Apóstoles del primer siglo.

 

 

 

 
 
 
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